El amor de sí, es decir, el amor de cada uno de nosotros nos debe al mismo tiempo posibilitar el tránsito al amor a los demás. Una primera posibilidad en esto es manifestar “amor al prójimo”, definido este término como la voluntad de querer el bien de las personas que nos rodean.
El prójimo es la persona que está junto a ti.
Amor a los demás lo entendemos como una voluntad de trascender por parte del sujeto.
Hay un vínculo más íntimo y más centrado del amor al prójimo como amor a los demás: se trata de la relación verbal y existencial expresada en la frase “te quiero”.
No cabe duda, quien no se ama a si mismo no puede amar a los demás, es un principio y una realidad, me encantò tu publicación, precisamente porque hoy se carece de esta virtud y deberìa ser una practica constante en todas las esferas sociales, me agradò muchio el tema que confuraste, por su raresa es muy atractivo.
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